6 vehículos completaron la ruta, pero sólo hubo un ganador, que completó la ruta asignada de la forma más rápida, y con el menor número de infracciones de tráfico: el “Boss”, un Chevrolet autónomo desarrollado por la Carnegie Mellon University y General Motors.
Antes de empezar la prueba, ninguno de los organizadores tenía ninguna previsión sobre los resultados a alcanzar. Pero lo que no esperaba ninguno era un resultado tan bueno, con más de la mitad de los vehículos capaces de realizar las tareas asignadas. Por ello, el DARPA (los padres de Internet y de mucho más) se mostró muy satisfecho con los resultados, y más aun los militares norteamericanos, que tienen la orden de que el 30% de sus vehículos sean autónomos para el año 2015.
Un gran avance tecnológico que una vez más, impulsado por el I+D de Defensa, hará la vida mucho más fácil a todos los ciudadanos en un futuro no muy lejano, incluso a aquellos que actualmente desprecian que se dediquen dinero y recursos universitarios a este tipo de investigación.
La historia completa, aquí.
En un desembarco desde el mar, la fase de transición desde el buque a la costa ha sido tradicionalmente una etapa en la que los medios empleados (lanchas de desembarco y vehículos de asalto anfibio) se consideran lentos y vulnerables. Por esta razón, el USMC lanzó en la pasada década el desarrollo del Expeditionary Fighting Vehicle (originalmente conocido como AAAV Advanced Amphibious Assault Vehicle)
OSEMINTI (“Operational semantic intelligence infrastructure”) es un proyecto de colaboración internacional surgido de la Agencia Europea de Defensa (EDA en inglés). Dicha agencia está constituida por diversos “directorados” siendo uno de ellos el de Investigación y Tecnología (R&T). Dentro de este directorado se ubican diversos apartados tecnológicos, también llamados CapTechs, agrupados por segmentos tecnológicos. En concreto, dentro del CapTech IAP04 (IAP para “Information Acquisition & Processing” y el “04” para “CIS & Networks”) se ubican los programas y proyectos relacionados con los sistemas de comunicaciones, sistemas de información y la información en el escenario militar.
Al calor de dicha agencia se lanzan proyectos de colaboración multinacional que financian diversos países y desarrollan industrias de los países interesados, en este caso Francia, Italia y España, aportando España (según El País) un 30% de la inversión en el programa, unos 1.856.000€.
Según la información del diario El País, OSEMINTI se ubicaría en la categoría de “sistemas espía” tipo Carnivore o Echelon, que procesando las comunicaciones de inocentes ciudadanos tratarían de buscar patrones que conduzcan a terroristas comunicándose para perpetrar un atentado. Sería pues un paso más en la intromisión de los servicios públicos en la privacidad de los ciudadanos europeos en aras a una supuesta protección de los mismos, y por ello ha generado un ácido articulo en Internautas.org, y comentarios del mismo estilo en otras webs destinadas a hablar de tecnología.
Pero esto no es así. O no es del todo así. Y de hecho la verdad está en el mismo artículo de El País, del que si quitamos la decoración que Mercé Molist añade, nos queda la verdad: un sistema de información inteligente capaz de construir una representación semántica de la información. Eso es OSEMINTI: ni sistema espía, ni violación de derechos ni nada por el estilo, al menos en la parte que abarca dicho programa. OSEMINTI englobaría los algoritmos, la representación de la información, el alfabeto “semántico”, los protocolos, etc.
Que luego se le añada un sistema de intercepción ilegal (de los que ya existen muchos, incluso comerciales), es otro asunto, pero el objetivo del programa no es más que un procesador de lenguaje semántico, capaz no solo de “leer” sino de “entender” diversas fuentes de información de distintos tipos, fusionarlas y aprender de ellas, proporcionando una salida en base a una búsqueda o estímulo de entrada. Si alguien construye un "Echelon" (interceptores radio incluidos) por apenas 6 millones de euros, lo propongo para el Nobel, pero para el de magia (recordemos que sólo la SGAE solicita 2.000 millones de euros, o el atentado de ETA en el aeropuerto de Barajas nos costó sólo a los españoles 40 millones de euros).
Este mismo tipo de tecnología ya se aplica en lo que se ha dado en llamar web semántica, una evolución de la web en la que a través de “lenguaje natural” sería posible navegar y encontrar lo que se busca. Es la aplicación de inteligencia artificial a la red, y OSEMINTI a la fusión de información.
Por lo tanto criticar de entrada un programa que únicamente tendrá como salida un conjunto de servidores capaces de analizar información (texto, XML, voz convertida a texto, bases de datos, etc.) y construir un entorno de información semántico a partir de ella me parece desproporcionado. Entrar en esa dinámica de criticar un programa de investigación simplemente porque sea del Ministerio de Defensa (seguro que las universidades implicadas, que las habrá, no protestan) me parece anacrónico y síntoma de una sociedad inmadura. ¿Se haría ahora lo mismo con ARPANET o el GPS que también nacieron como programas militares? ¿Y con la modulación CDMA surgida en sistemas de espectro ensanchado militares y ahora aplicada a la telefonía 3G? ¿Quién sabe si los resultados del programa OSEMINTI servirán, en un futuro cercano, para la evolución de Internet o de los sistemas de información hacia unos interfaces de búsqueda más “humanos” y menos “máquina”? ¿O a "hogares inteligentes"?
En España nos falta un poco de “Cultura y Conciencia de Defensa” y nos sobra pacifismo de salón. Si a este pacifismo se le añade una información tendenciosamente redactada por parte de un diario de tirada nacional y alcance cibernético internacional, obtenemos eso: 15.000 entradas en Google hablando del "terrible" Echelon español (o hispano-franco-italiano) en sólo 5 días.
Claro, que después de los movimientos legislativos de la Unión Europea y de algunos países como España, es incluso lógico que se acabe pensando de forma tan paranoide.
Actualización 01/03/07: Puedes leer aquí los comentarios de la autora del artículo, Mercé Molist, al artículo de Tecnoliberal. Si lo de las descalificaciones va por la expresión "tendenciosamente redactada", procedemos a retirarla tras leer dichos comentarios.
El caso es que el que aquí les escribe no estaba muy al día de este grandioso proyecto, que debió aparecer a principios del pasado año y que con un poco de suerte no verá la luz nunca. Según Chirac, ese “gran liberal” (sic), Quaero sería la respuesta europea a la hegemonía americana del buscador Google en Internet. Pero ojo, no sería una respuesta al mismo nivel técnico, que va: lo superaría. A juicio del gran experto en metadatos Jaques Chirac, el buscador sería capaz de indexar imágenes, audio y video directamente, sin necesidad de recurrir al texto que lo acompañe. Creo que los ingenieros responsables del proyecto aun se acuerdan de estas palabras del (futuro ex) líder francés.
Es lo que tiene cuando Francia y su “grandeur” se oponen a la razón y a la lógica, y los demás países en coro le ríen las gracias (España el primero). En Europa estamos demasiado acostumbrados a que los poderes políticos lo dirijan todo, y lo peor es que los ciudadanos europeos nos hemos acostumbrado a ello. Así dejamos, sin ningún tipo de reparo, que los gobiernos inviertan un porrón de euros de dinero público (ese que no es de nadie) destinados a I+D, a “copiar” una solución que surgió de la innovación, imaginación y trabajo de una empresa privada. Y simplemente porque algunos absurdamente ven al buscador “privado” norteamericano como una amenaza para “no se qué” de la cultura europea, cuando realmente esta amenaza la ven para su “orgullo” antiamericano.
¿Os imagináis un motor de búsqueda tipo Google pero en manos de los intervencionistas gobiernos europeos? No sé lo que será la versión de Google en China, pero la de Quaero no se diferenciaría mucho. Un buscador que ha nacido para satisfacer una necesidad exclusivamente política (recordémoslo, exclusivamente política) quedaría a merced de dichos políticos. Y ya sabemos qué ocurre cuando los políticos se meten en Internet.
El caso es que se van a gastar (o se han gastado) entre 450 y 1000 millones de € en intentar “copiar” algo simplemente para satisfacer el eterno complejo de inferioridad de unos políticos europeos que no son capaces de aceptar que el libre mercado y la inversión e iniciativa privada en I+D que hay en EEUU jamás se superará a base de talonario público.
Aquí tenéis el artículo de la revista Spectrum de enero, no tiene desperdicio. Y aquí un interesante artículo del portal “La Flecha” en el que ya en mayo adelanta lo que aquí hemos comentado. Que lo disfrutéis.
¡Ah! Y pronto completaremos la tripleta con un interesante artículo sobre… AIRBUS. Europa da para mucho…
Investigadores del MIT’s Lincoln Laboratory (EE.UU.) están trabajando en un novedoso sistema de detección de minas. Se compone de dos partes: un emisor de ultrasonidos y un captador láser.
Han desarrollado una matriz de transductores cerámicos que es capaz de generar un haz de ultrasonidos de alta potencia. Al tratarse de ultrasonidos, el haz es muy estrecho y puede ser dirigido, lo cual permite localizar la posición de la mina. El haz transmite al suelo unas ondas sónicas de menor frecuencia que son capaces de penetrar en el terreno y hacen vibrar las minas. La vibración de las minas es característica y puede distinguirse de su entorno, incluso diferenciarse unas de otras.
Para la medición de la respuesta se emplea un láser. La vibración de las minas se transmite al suelo. El láser, enfocado sobre el suelo, capta esas vibraciones en la superficie. Mediante un software específico, es posible distinguir e identificar las minas.
Parece ser que el prototipo que han probado con el ejército estadounidense funciona bastante bien. De momento es sólo eso, un prototipo. Seguro que todavía queda mucho trabajo por delante para poner a punto el sistema (por cierto, ¿cuánto consumirá el invento?). Sin duda es una buena noticia para el desminado humanitario ¿cuándo podremos verlo en el campo?
La primera consecuencia de aquello fue el Sexto Programa Marco (FP6 – 6th Framework Programme): cerca de 20.000 millones de € destinados por la Unión Europea a incentivar la actividad de Investigación, Desarrollo e Innovación en Europa entre 2002 y 2006. Todo ello con el fin último de crear lo que se denominó el Espacio Europeo de Investigación (ERA). Pero tras estos años los objetivos buscados no sólo no se han cumplido, sino que además, la situación ha empeorado: si contamos sólo la Europa de los 15, la inversión global (pública y privada en I+D) cayó 4 centésimas porcentuales entre 2002 y 2005 (de 1,95% al 1,91%).
La Unión, lejos de darse por vencida, ha lanzado el Séptimo Programa Marco (comenzando en 2007 y hasta 2013), mucho más ambicioso que el anterior, al estar dotado de más de 50.000 millones de €. Este presupuesto se repartirá entre las principales áreas objetivo: Cooperación (en materia de salud; alimentación, agricultura y biotecnología; tecnologías de la información y las comunicaciones; nanociencia, nanotecnología, materiales y nuevas tecnologías de producción; energía; entorno (incluyendo el cambio climático); transporte; humanidades y ciencias socioeconómicas; espacio; y seguridad), Capacidades (para construir una infraestructura europea de investigación), Ideas (destinado a la creación de un Consejo Europeo de Investigación) y Gente (para fomentar –y conservar- el potencial investigador europeo).
Más de 50.000 millones de € para que las empresas europeas realicen proyectos de I+D y así conseguir que Europa, en conjunto, se aproxime a los grandes centros del I+D mundial: EEUU y Japón.
Para coordinar mejor el empleo de estos fondos y tratar de conseguir mejores resultados que con el FP6, uno de los últimos coletazos de este programa marco fue la creación de las Plataformas Tecnológicas Europeas, agrupaciones de empresas, universidades, organismos públicos de investigación y centros tecnológicos europeos, en torno a un sector tecnológico concreto, y lideradas por la industria. Su cuyo objetivo principal es la coordinación de las actividades de I+D en Europa, aunando las estrategias de investigación en el núcleo de la Unión.
La Comisión Europea no crea estas plataformas, pero sí las fomenta. Así, actualmente existen 29 Plataformas Tecnológicas Europeas. Y para llegar a Europa con una voz común, en algunos de los sectores se han creado las homólogas Plataformas Tecnológicas Españolas (22 ya creadas y 4 en construcción), encargadas de la misma coordinación de fondos e iniciativas pero a nivel nacional.
Y hasta aquí lo bonito de la historia. Porque ni siquiera en Europa están convencidos del éxito. Para empezar, el ambicioso objetivo del 3% de inversión en I+D se ha reducido para muchos de los países hasta el 2% o incluso por debajo, para el año 2010, España entre ellos.
Sólo los países nórdicos Finlandia y Suecia tiran de la media hacia arriba, que si se cumple lo previsto en el gráfico anterior, alcanzará el 2,6% como media en la Europa de los 25 (antes de la entrada de Rumania y Bulgaria).
España se ha fijado un objetivo incluso menor que el de la República Checa, y es que la situación en nuestro país es aún más triste. La inversión global en I+D sólo alcanza el 1,1%, y sobre todo gracias a la participación del Estado, que aporta 2/3 de esa inversión, justo la proporción contraria que se busca conseguir en 2010.
Pero no sólo se han reducido las expectativas (Europeas y Españolas), sino que además, con poco más de dos años de vida, las Plataformas Tecnológicas Españolas ya han empezado a mostrar los síntomas de cansancio que pueden acabar con ellas y con sus objetivos. Según Luis Jorge Romero Saro, Director de la División de Planificación Tecnológica e Innovación de Telefónica Móviles España, y a la vez director de una de las plataformas (eMOV – Plataforma Tecnológica Española de Comunicaciones Inalámbricas), las PTE se enfrentan a la difícil misión de “aglutinar a muy diferentes miembros de la industria para conseguir, a través de ellos, orientar las inversiones que un país – o comunidad- realiza en un sector determinado”. Y cita los tres problemas que para ello se han encontrado (BIT 159, Oct.-Nov- 2006, pag. 47):
Por ello, y a pesar de que algunas PTE ya han conseguido lanzar algunos programas (Furia, mCiudad, Sésamo y Seguridad 2020) y a pesar de que Jorge Romero termina con optimismo su exposición, el que aquí les escribe no tiene demasiadas esperanzas.
Europa (y España como máximo exponente) están aquejadas de un mal endémico en lo que a inversión en I+D (y por lo tanto futuro) se refiere. Las empresas europeas y españolas no están acostumbradas a invertir en I+D, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos y Japón. El I+D(+i) es imprescindible para el incremento de la productividad de una empresa, productividad que a la larga se traducirá en unos ingresos económicos, estos sí, bastantes tangibles.
Pero la visión de las empresas españolas y europeas apenas alcanza más allá del cierre contable anual, son incapaces de pensar a futuro. Basan su crecimiento en un escasamente desarrollado sistema de competencia de baja productividad. Y si se deciden a realizar actividades de I+D, es porque “Papá Estado” se ha decidido a pagarlo. Ese dinero que proviene del bolsillo de todos, sí es bien recibido para aumentar la productividad propia (aunque sea poca) y si no se consigue, bueno, el dinero público ya sabemos (gracias a la Ministra Calvo) que “no es de nadie”.
Y todo no es responsabilidad de las empresas: por parte de las Administraciones la motivación que generan para que el empresario decida arriesgar fondos en investigar, es más bien nula. En lugar de activar incentivos económicos o rebajas fiscales para fomentar la inversión de I+D prefieren seguir la política del subsidio tan arraigada en España. Además, no destinan fondos públicos (cuando aquí sí deberían) en crear una figura profesional de investigador que permita retener la materia gris nacional. Y la poca que consiguieron retener o traer con el plan Ramón y Cajal, se les va a volver a escapar (dejando en la estacada a centenares de investigadores) dinamitando la credibilidad de la administración española para la comunidad científica nacional.
Por lo tanto, el panorama español de cara al futuro es más bien negro. Con una economía basada en el ladrillo, en mano de obra (inmigrante) no especializada y con un modelo de baja productividad y salarios bajos que, eso sí, produce muchas altas en la Seguridad Social (de momento), nos estamos aproximando a lo que ya vivió España siglos atrás con el descubrimiento de América: con el oro traído de las colonias (ladrillo) nos estamos dedicando a “vivir bien”, comprándolo todo fuera y permitiendo que los demás países desarrollen sus industrias con nuestros fondos, hipotecando nuestro futuro y abocando a España a sumirse en un retraso tecnológico que abrirá más aun la brecha (como ya lo hizo entonces) con los países de nuestro entorno.
Y nadie parece querer ponerle remedio.
La tecnología empleada actualmente para la fabricación de baterías está llegando al límite de la cantidad de energía que puede ser “empaquetada” por cada kilogramo de peso. De hecho, mediante el empleo de esta misma tecnología se está tendiendo a empaquetar y disminuir el tamaño de las mismas a base de comprimir más y más los componentes que generan la reacción eléctrica, convirtiéndolas en baterías de muy alta densidad pero a su vez, en verdaderas “bombas” a pequeña escala, al mantener tanto el “combustible” como la reacción en el mismo espacio.
Al … [+]
En los artículos dedicados al conflicto asimétrico y en los que se describían los diferentes tipos de enemigos asimétricos, ya se dejó entrever cual era, al menos en parte, la estrategia seguida por la mal llamada “insurgencia iraquí". Así, el descrito entonces como Enemigo Asimétrico tipo 1 (EASI 1) estaría empleando los conceptos de “Guerra prolongada” y “Guerra Justa” (propuestos por Mao Tse-Tung para la guerra contra Japón) para desgastar al ejército norteamericano, minar la moral de los soldados, desgastar la imagen de la Administración Bush con el hartazgo de la … [+]
Las empresas Lockheed Martin y Gibbs Technologi