En junio, el periódico El Mundo nos advertía que la Unión Europea había decidido pagar el cuasi-fracasado sistema de navegación europeo Galileo mediante fondos públicos, y que ya decidiría en otoño de dónde obtendría los fondos.

Pues bien, según publicó ayer el Internacional Herald Tribune (recomendable lectura completa), parece ser finalmente que será la Comisión Europea quien abordará la factura de los 2.400 millones de € necesarios para poner los satélites en órbita entre 2008 y 2013. En Tecnoliberal ya abordamos hace unos meses el fracaso del sistema Galileo con un modelo de financiación privada, y la nefasta gestión de la Unión Europea en este programa, que ha antepuesto su capricho a las verdaderas necesidades de mercado y de los europeos.

Así las cosas, cada vez surgen más escépticos con el programa, que últimamente parece haberse convertido en el capricho personal (un capricho muy caro) del Comisario de Transportes de la Unión Europea, el francés Jacques Barrot. Los alemanes parecen no tenerlo claro, y afirman que “es mejor comprobar que el proyecto va a funcionar antes de meter dinero en él”. En cambio, la Ministra de Fomento española, Magdalena Álvarez, se ha mostrado muy decidida a apoyar el proyecto: “España estaría dispuesta a hacer un esfuerzo adicional, si fuera necesario”, dando a entender que España podría aportar fondos extraordinarios para la financiación del sistema. A España le va la vida en ello, parece.

Por lo tanto, al final será el bolsillo de todos los europeos (euroescépticos y no) quién pagará este sistema cuyo único objetivo parece ser aliviar el orgullo de los políticos europeos frente a su envidiado Estados Unidos. Y mientras, los ciudadanos de a pie, seguiremos empleando el GPS, que lo tenemos ya y además es gratis.

El orgullo de los políticos europeos se cotiza caro.