“European governments are preparing legislation to force companies to keep detailed data about people’s Internet and phone use that goes beyond what the countries will be required to do under a European Union directive”.

Así comienza su terrorífico artículo Victoria Shannon en el International Herald Tribune del pasado 15 de febrero. A continuación, la traducción:

“Los gobiernos europeos preparan la legislación para forzar a las compañías a conservar datos detallados sobre el uso de Internet y de los móviles que va más allá de lo que se exige a los países bajo la directiva de la Unión Europea.”

Un poco de historia. El pasado 15 de marzo de 2006 fue aprobada una directiva en la Unión Europea (esa misma Unión Europea que tanto le gusta a Chinchetru) sobre retención de datos (en PDF aquí). La misma, que los países deben poner en vigor antes de septiembre del presente año (aunque se concede una prórroga de 18 meses para el caso de Internet) obliga a las empresas de telefonía fija, móvil e Internet a trazar y guardar todos los datos de las conexiones a Internet (correos, visitas a páginas web, etc.) y llamadas telefónicas móviles y fijas, por un periodo de entre 6 meses a dos años. En concreto, los datos que se deben conservar son:

  • trazar e identificar la fuente de una comunicación;
  • trazar e identificar el destino de una comunicación;
  • identificar la fecha, hora y duración de una comunicación;
  • identificar el tipo de comunicación;
  • identificar el dispositivo empleado para la comunicación;
  • identificar la posición del equipo de comunicación móvil.

Con el nacimiento de las tarifas planas, de la VoIP, de los cibercafés y hotspots, la información que antes las compañías obtenían a través de sus medios de facturación, dejaron de conseguirla, por lo que ahora se les va a obligar por ley (acarreando ellas con el coste de la aplicación de la misma) a obtener y conservar toda esa información.

Esta directiva europea nació al calor de los atentados del 11-M en Madrid, "supuestamente cometidos" (sic) por una célula islamista que se benefició de las nuevas tecnologías para provocar la masacre, y que ahora ha saltado a la palestra internacional de nuevo con motivo del juicio por el sangriento atentado. Es inevitable ver en todo esto una tenebrosa similitud con la película “V de Vendetta”.

El caso es que esa terrorífica directiva de la Unión Europea que va a obligar a las compañías a retener cantidades ingentes de información de millones de ciudadanos europeos inocentes no es más que una directiva “de mínimos”. Es decir, los países pueden, a su libre antojo, incrementar las medidas recogidas mediante las respectivas extensiones nacionales. Así se está dando el caso de situaciones que rozan el absurdo y que ponen a los políticos europeos al descubierto, no sólo en su ignorancia sino también en sus ínfulas intervencionistas y dictatoriales.

En algunos países ya se ha puesto en vigor. Por ejemplo, en Dinamarca, la extensión nacional obliga a conservar los datos de origen y destino, no ya de cada comunicación, sino de cada paquete de datos (¿¿¿???). En Italia los datos se deben almacenar al menos por 4 años y el correo electrónico es muy vigilado en este país europeo.

Pero lo que está por venir puede ser peor. Aunque Alemania todavía tiene hasta 2009 para la aplicación (haciendo uso de los 18 meses de prórroga) el borrador que actualmente maneja prohibiría por ley la apertura de cuentas de correo anónimas, es decir, con datos falsos. El ridículo de los políticos alemanes es supremo, teniendo en cuenta que esa ley a nivel alemán no impediría a los ciudadanos germanos abrirse cuentas en Google o Yahoo (ubicadas en EEUU y donde la legislación alemana no aplica) con lo que repercutirá en perjuicio de sus compañías de correo y servicios de Internet nacionales.

En Holanda, un país que tan a menudo da muestras de su decadencia en cuanto a su sumisión al poder y la barbarie islámica, en lugar de combatir al enemigo desde dentro y enfrentándose a él, pretenden aplicar la directiva obligando a las compañías a guardar los datos de la localización de las llamadas de móviles durante toda la duración de las llamadas. Es decir, no sólo de rastreará la localización de la llamada de millones de inocentes ciudadanos holandeses, sino también sus movimientos.

Y en España, donde todavía no tenemos noticias de cómo se va aplicar, miedo nos da hacer un pronóstico. En el resto de países (se supone que) los únicos que podrán acceder a dicha información serán las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y exclusivamente bajo mandato judicial. Pero aquí ya hemos empezado a relegar las competencias exclusivamente judiciales a los organismos administrativos, por lo que en este caso podría ocurrir exactamente lo mismo. ¿Se imaginan lo que sería poner en manos de, por ejemplo el CAC Catalán (y por lo tanto, del gobierno de ERC), la información de llamadas, correos, movimientos, páginas web visitadas, etc. de todos los ciudadanos catalanes?

Lo más curioso de todo esto es que estas medidas, enarboladas como medidas para protegernos del terrorismo, son totalmente ineficaces de cara a esta amenaza. La tecnología misma pone a disposición del usuario formas de saltarse todas estas protecciones, por lo que si un terrorista quiere, podrá conseguir sus objetivos y nadie podrá detenerlo. En lugar de dedicarse a perseguir el terrorismo desde la raíz (pongamos, por ejemplo, desde las mezquitas ilegales o donde se exalta la muerte como forma de vida), los burócratas europeos lanzan medidas que lo único que conseguirán será vigilar de cerca los movimientos de millones de ciudadanos inocentes que además, seguirán tan expuestos al terrorismo como antes.

Por ello, a pesar de que la misma Unión Europea se defiende, no sale bien parada en las críticas. En una carta abierta, la organización “Privacy Internacional” (una organización sin ánimo de lucro que estudia el respeto por la privacidad, intimidad y protección de datos por parte gubernamental en todo el mundo) critica abiertamente la directiva:

1. Esta Directiva invade la privacidad de todos los europeos. La Directiva pide la recolección indiscriminada de datos y su retención sobre una amplia gama de las actividades de los europeos. Nunca había sido introducida una política que ordenara el almacenamiento masivo de información para la mera eventualidad de que esto pueda ser de interés para el Estado en algún momento futuro.

2. La Directiva propuesta es ilegal. Contraviene la Convención Europea sobre Derechos humanos proponiendo la grabación indiscriminada y desproporcionada de información personal sensible. Comunicaciones políticas, legales, médicas, religiosas y de prensa serían registradas, exponiendo tal información para su uso y abuso.

3. La Directiva amenaza la confianza de consumidor. Más de 58,000 europeos ya han firmado una petición que se opone la Directiva. Una encuesta alemana reveló que el 78 % de los ciudadanos se opuesto a una política de retención [de datos]. La Directiva tendrá un efecto glacial sobre la actividad de las comunicaciones ya que los consumidores podrán evitar participar en transacciones completamente legales por miedo a que esto sea registrado durante años.

4. La Directiva carga [la responsabilidad] a la industria de la Unión Europea y daña su competitividad global. La retención de todos estos datos crea gastos adicionales de unos cientos de millones de Euros cada año. Estas cargas recaen sobre la industria de la Unión Europea únicamente. EE UU, Canadá y el Consejo de Europa ya han rechazado la retención de datos.

5. La Directiva requiere leyes más invasivas. Una vez adoptada, esta Directiva demostrará no ser la solución última contra los crímenes más dañinos. Se reclamarán medidas más abusivas, incluyendo:

Como pueden leer, esto que escribía en diciembre de 2005 la organización PI, se ha empezado a hacer realidad sólo un año después: el punto 5 es la base de la extensión de la Directiva en Alemania.

big_brother_PI

Por cierto, esta misma organización concede anualmente los premios “Gran Hermano” y “Seguridad Estúpida”. Quizás es el momento de empezar a nominar a ciertas leyes españolas a tales premios, porque por muy mal que se haga en Europa, en España siempre somos capaces de superarlos.